Empresas y empleo
Ayudas para digitalizar un negocio: de qué tratan y qué piden
Las ayudas a la digitalización no suelen dar dinero directamente a la empresa: financian la contratación de soluciones tecnológicas concretas a través de proveedores adheridos al programa. Entender ese circuito evita solicitudes mal planteadas.
Cómo suele funcionar el circuito de pago
El modelo más habitual es el del bono digital: la empresa se registra, obtiene un bono asociado a un importe, y lo canjea con un proveedor autorizado que presta el servicio, por ejemplo página web, ciberseguridad, factura electrónica o presencia en marketplaces.
Elegir un proveedor que no figure en el catálogo oficial suele invalidar la ayuda, así que conviene comprobar el listado de adheridos antes de firmar cualquier presupuesto.
Requisitos habituales
El segmento de empresa según número de empleados o facturación determina el importe del bono al que se puede optar. También suele pedirse estar al corriente de pagos con Hacienda y con la Seguridad Social, y no superar los límites de minimis.
Algunas líneas piden completar antes una autoevaluación del nivel de madurez digital del negocio, que sirve para orientar qué categorías de soluciones encajan mejor.
Errores frecuentes
Contratar el servicio antes de recibir la concesión del bono: el gasto realizado antes de la resolución normalmente no es subvencionable, por muy relacionado que esté con el proyecto.
No revisar el catálogo de soluciones: el bono suele cubrir categorías cerradas, como «sitio web» o «ciberseguridad», y no cualquier gasto tecnológico que decida la empresa.
Lista de comprobación
- He comprobado el segmento de empresa que me corresponde
- He verificado que el proveedor está adherido al catálogo oficial
- He esperado a la concesión antes de contratar el servicio
- He revisado los límites de minimis aplicables
- He guardado el certificado de estar al corriente con Hacienda y Seguridad Social